De paseo por Tokio

“Mapa de los sonidos de Tokio”, es una de las películas más útiles que he descubierto últimamente. Casi diría que pertenece al género de “película práctica”, es decir una de esas películas que ayudan a pensar en todo aquello que tienes pendiente por hacer al día siguiente o el resto de la semana, en vez de prestar atención a la pantalla.

La historia que presenta Isabel Coixet, se me antoja poco creíble, llevada al subrayado gratuitamente más cool, y encarnada por unos personajes igual de artificiales que el resto del reparto y el propio grueso del argumento.

Iluminando las calles de Tokio

No se que ha pretendido contarnos la realizadora catalana, autora de obras tan interesantes como “Cosas que nunca te dije” 1996 o “Mi vida sin mi” 2003 por citar algunas.

He intentado comprender y mirar con buenos ojos e intenciones esta historia protagonizada por Sergi López y Rinko Kikuchi, pero nada, no consigo sacarle nada que me motive, emociones o entretenga.

Si antes mencionaba la poca credibilidad y artificio del guión, a esto añado la pompa pretenciosa de falsas emociones metidas a la fuerza con calzador, a la búsqueda descarada del beneplácito de un público poco exigente y dispuesto a dejarse engatusar por un escaparate tan atractivo como la ciudad de Tokio.

Dieta excelsa en proteína

Me esfuerzo en sacarle el jugo a la película y sigo sin conseguirlo. No se por donde agarrar ni tan siquiera la primera secuencia de arranque del film (por cierto, predecible y nada feminista).

Lo siento Coixet, esta vez no me lo creo.

Encuentro que los personajes que soportan el peso de la trama son meros dibujos esbozados en notas propias del diario de una adolescente con sueños e ínfulas de irrealidad.

¿Asesina a sueldo esa chica que es más sosa que una berenjena sin sal ni pimienta?, ¿interesante y atractivo ese vendedor de vinos españoles que precisamente es la próxima víctima de la citada mercenaria?, ¿eróticos los encuentros amorosos del hotel?

En fin, que no me lo creo, que me aburre sobremanera y en estos casos es bueno recordar que no siempre funciona la formula de la metáfora sensiblera, los forzados silencios y la narración seudo publicitaria. Esta vez no.

Comenzaba este texto diciendo que la historia que nos ocupa es de “género práctico”. Explicaré con esclarecedores ejemplos que ilustren el porque de tan practicidad fílmica.

Durante las cinco primeras secuencias (secuencia arriba, secuencia abajo), de “Mapa de los sonidos de Tokio” (por cierto, ¿por qué se llamará así esta película?), aconsejo repasar si hemos devuelto o no el dvd en el videoclub de turno, o por ejemplo si hemos comprado o no el pan de molde para las tostadas del día siguiente. Ambas cosas, como sabemos, de vital importancia ante una película que se presenta tan aburrida como vacía.

Rinko Kikuchi usa el transporte público

Seguimos. Durante las siguientes cinco secuencias podemos dedicarlas a repasar si tenemos o no una deuda pendiente con aquel amigo que nos prestó, un día ya lejano, 20 eurillos y preguntarnos en voz alta, ante la atónita sala, ¿se los pagué o no?

Sentido del humor aparte, sí encontré (lo reconozco) dos virtudes en “Mapa de los sonidos de Tokio”.

Ahí van: una es el gusto por mostrar la gastronomía japonesa y otra la fotografía del colaborador habitual de Coixet, el francés Jean Claude Larrieu.

Peligrosas virtudes estas, si son la únicas que consiguen hacerme despertar del letargo nipón, y bien conocido es por todos que si en una película te entra hambre al final solo piensas en qué restaurante tomar algo cuando se acabe la proyección. Y si por el contrario te fijas en la fotografía es porque generalmente el guión hace aguas.

Así pues y después de todo, animo a que vayáis a verla porque estoy convencido que a mucha gente le va a apasionar y, aunque no comparta su opinión, estaré encantado de saber porque les ha gustado tanto. Ya se sabe que para gustos, colores.

Ah! se me olvidaba destacar que después de una cabezacita, comprobé que todo seguía igual.

 



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *